viernes, 2 de mayo de 2014

EL GOLPE MAESTRO DE VETUSTA MORLA

... o de como pasar una gran noche en Pontevedra.


Siempre me tomo los conciertos como un combate de boxeo.

Claro está que, en general, voy con la idea de caer derrotado por KO y si es en los primeros asaltos mejor que mejor.
Soy realmente facilón. Aunque también es cierto que con la edad y los conciertos vividos, aguanto bastante mejor las embestidas musicales y me mantengo más tiempo en pie e incluso he salido victorioso de alguno.
Pero asistir a un concierto en el que uno de los mejores grupos del panorama nacional presenta su disco más redondo, es ir "derrotao" desde casa.

Porque sí, porque le pese a quien pese y le guste a quien le guste Vetusta Morla es uno de los mejores grupos nacionales y La Deriva es su disco más redondo. Más redondo que no mejor, ya que me resisto a afirmar que haya un disco mejor que Un Día en el Mundo.



Pues con estas me planté el día del trabajador en Pontevedra, en el pazo da cultura. Por fin asistía a un concierto de los madrileños en un recinto interesante (y bonito) después de haberlos visto en la plaza de un pueblo, en un festival en un muelle, en la plaza de la Quintana de Santiago (muy bonito pero acustica regulera) y hasta en un mercado de feria de ganado (si, tal cual).

Vetusta Morla es de esas bandas que crecen sobre el escenario, que se gustan. Cuentan con una base rítmica envidiable y unas guitarras más contundentes de lo que pueda parecer. Y luego está Pucho. Ese hombre. Esa voz. O te gusta o la detestas. Parte del encanto para unos y la pega para otros se centra en la voz de Juan Pedro Martín.

Los de Tres Cantos están tan seguros y tan convencidos de lo buena que es su Deriva que presentan su LP al completo, sin dejar ni un tema fuera porque quién quiere encontrarse si aun no se ha perdido.

Porque la noche pedía menos humos y más fuego, había mucha pista y poco baile. Y prueba de ello es que el respetable a la tercera de cambio ya no aguantó en sus asientos y ocupabamos los pasillos moviendo el esqueleto y a partir de aquí sálvese quien pueda. Porque ya se sabe que dejarse llevar suena demasiado bien.

Y Pucho y sus secuaces tienen el fuego, ellos lo guardan. Y como buenos pirómanos quisieron quemar el auditorio. Y casi lo consiguen. Finalmente se escapó el aire por una grieta. Dejaron un rastro, un resquicio de oxígeno.

Porque el show sigue sus propias reglas de la física y sus leyendas de ultramar, que se centran en defender a capa y espada su Deriva, llevan su propio timón pero se deja atrás temas clásicos para lanzar la bomba universal, y que el fin del mundo hiciera noche en Pontevedra. Pero puestos a pedir...

Tan seguros están de su nuevo sonido más directo que toman riesgos, en algún caso temerarios y con un resultado un tanto frio. Porque es muy Valiente "revisar" y versionar Copenhague, uno de sus mejores temas (si no el mejor) es un sacrilegio, una profanación, casi un acto de vandalismo que a un servidor, si disculpáis la osadía, dejó como una sensación de "bueno vale, pero mira... mejor que no".

Y ya que cada error en cada intersección, no es un paso atrás, es un paso más, haremos la vista gorda. Por cierto a Pucho a un le queda para controlar el nuevo juguetito que le han traido los reyes para distorsionar la voz.

El recital finalizó con Los Días Raros. Es un tema que cuenta con los cuatro minutos más épicos del grupo. Es algo personal, completamente subjetivo. En Los Dias Raros necesito gritar, gritar como si no hubiera un mañana, gritar para asegurarme que al despertar siguiera alli, gritar para trazar la frontera entre siempre o jamás, gritar que hay tanto idiota ahí fuera, gritar que el eco no es mi voz y gritar porque hay esperanza en esta deriva.

En definitiva, gritar porque la próxima vez ya dura demasiado.

salU2

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